En el video proporcionado por la
facilitadora Patricia Barrera Vargas, se pueden identificar de una manera animada
cada una de nuestras emociones, así como las funciones que abarca cada una de
ellas.
Cabe destacar que cada una de
estas que se presentan son primordiales para enfrentar las situaciones
cotidianas, pues desempeñan un papel específico. Ninguna se puede suprimir. En
vez de esconder o evadir sentimientos como la tristeza, la furia y el disgusto,
hay que conocerlos. Entender por qué reaccionamos de cierta manera frente a
determinadas circunstancias contribuye a que podamos manejar nuestros
conflictos. Principalmente, porque analizar lo que sentimos en momentos
difíciles nos permite la respuesta más sana. Aceptar cada una de las emociones
es la principal lección de la película. Todas ellas hacen parte de nuestra identidad.
Si los niños empiezan por conocerse ellos mismos, su relación con el entorno y
los demás podrá ser más armónica.
Pienso que
el mensaje de la película es que no debemos de valorar positivamente a unas
emociones sobre otras, por el contario debemos de respetar y valorar a todas
nuestras emociones por igual, incluida la tristeza. Esto nos permite ser más
congruentes con nosotros mismo y tener una personalidad más equilibrada.
Me agrada mucho la manera en que relacionas la película con el tema proporcionado en clase.
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